Texturizantes

En algunas suspensiones, especialmente en las suspensiones plásticas, se añaden elementos que aportan textura en el objeto cerámico tras la cocción, y que, además, proporcionan a las suspensiones un entramado o estructura  que facilita ciertas conformaciones (objetos de grandes dimensiones con paredes demasiado gruesas o demasiado finas), y ayudan mucho en el proceso de secado evitando la aparición de grietas. 

Los texturizantes suelen ser partículas mucho más gruesas que el resto de componentes del soluto y son compuestos porosos, o bien generan la aparición de poros (porógenos) en las suspensiones. Esta porosidad extra hace que el objeto cerámico resultante tenga menor peso y sea mucho más refractario, ya que los poros mantienen aire en su interior disminuyendo la conductividad térmica.

Los texturizantes pueden actuar sobre la pasta cerámica cruda, como es el caso del ácido clorhídrico y el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) que reaccionan con los carbonatos y bicarbonatos cálcicos o sódicos, de forma que se liberan gases de forma masiva y se crean texturas y porosidades.

También podemos encontrar texturizantes consistentes en materiales orgánicos combustibles que se mezclan con las pastas crudas y que al quemarse desaparecen dejando huecos o poros donde estaban ubicados. Funcionan de esta forma la espuma de poliuretano, fibras vegetales, porexpan, carbón, serrín, semillas, granos, hilos, pajas, plumas, conchas molidas, huesos triturados, etc…

Otros texturizantes son rocas que liberan gases al aumentar la temperatura en el horno formando también poros, como es el caso de la perlita, vermiculita y pizarra.

Por último, también entran en la categoría de texturizantes materiales como chamotas, arena, arlita (arcilla expandida) y la perlita y la vermiculita expandidas, así como cuarzo o pedernal en grano grueso.

Las chamotas son partículas de cerámica pulverizada, que se mezclan con las suspensiones plásticas (pastas) y se mantienen como partículas refractarias (por su contenido en alúmina) en el horno. Durante la cocción se unen al resto de la pasta por sinterización, ya que en ningún momento llegan a la fusión. La porosidad de las partículas de chamota depende del tipo de pasta que se haya utilizado en su formación.

Las chamotas, cuando se añaden a una pasta plástica, son anti-plásticas y mejoran el proceso de secado porque no se contraen, dotando a la pasta cruda de una “estructura”, evitando la formación de grietas. Por eso son muy útiles a la hora de modelar piezas grandes o de paredes gruesas. Los objetos cerámicos con chamota suelen tener la textura que aportan las partículas no fundidas de chamota , las cuales conservan su forma original tras la cocción, y disminuyen su coeficiente de dilatación térmica. Dependiendo del tamaño de las partículas de chamota, se la clasifica en imperceptible, pequeña, mediana o grande. 

La arena también puede utilizarse con resultados similares a la chamota, pero es necesario saber su composición. Normalmente se trata de rocas compuestas mayoritariamente por sílice más o menos pura en granos gruesos que se originan de forma natural por los fenómenos atmosféricos, sobre todo por la corriente de agua de un río.

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