Suspensiones y disoluciones colorantes

Para decoración se utilizan también suspensiones a base de óxidos o pigmentos mezclados con agua o con un vehículo graso, pero también se utilizan disoluciones de sales que en el horno se descomponen generando también óxidos colorantes.

Suspensiones de óxidos y pigmentos

Se utilizan para decorar, coloreando con óxidos o pigmentos.

Las suspensiones utilizan los óxidos en forma de partículas sólidas, o bien sales que son insolubles en agua (como carbonatos de óxidos colorantes), o bien pigmentos. Las disoluciones utilizan sales hidrosolubles y por tanto se trata de líquidos en lugar de suspensiones. 

Las suspensiones consisten en óxidos colorantes y/o pigmentos suspendidos en agua que pueden aplicarse sobre la pasta cerámica cruda, bizcochada, sobre vidriado crudo o sobre vidriado cocido. 

En cualquiera de los casos anteriores, hay ciertas diferencias si se usan óxidos colorantes o si se usan pigmentos, aunque, en general, las suspensiones de óxidos pueden ser construidas igual que las de pigmentos.

Cuando se usan los óxidos como colorantes, los óxidos de cada metal producen un color característico aunque dicho color no aparece hasta después de cocerlos, ya que los óxidos suelen tener un color negruzco en estado crudo. La intensidad del color de cada óxido colorante variará en función de la cantidad de agua con la que formemos la suspensión. Frente a los pigmentos, los óxidos producen un coloreado más translúcido, es decir se verá más lo que hay debajo del coloreado y se acentuará su textura.

Siempre que trabajemos con suspensiones de pigmentos, necesitaremos acondicionadores. Los pigmentos no se mezclan bien entre sí y consisten en  polvos concentrados con colores estables al ser horneados, que no funden, ni crean gases, ni son tóxicos. 

Las suspensiones de pigmentos no llevan arcilla para que los pigmentos queden en suspensión y nada los mantiene adheridos a la superficie cuando se secan. Por ello, cuando preparamos estas suspensiones para aplicar con pincel, o en forma de tintas cerámicas para serigrafías o para ser estampadas con sellos necesitamos añadir ciertas materias primas auxiliares. Por este motivo siempre conviene añadir glicerina u otros productos similares.

Con productos basados en glicerina se puede hacer una aplicación fina sobre la superficie a colorear y asegurar que se mantendrá pegada tras el secado. Una opción mejor es mezclar los polvos concentrados de los pigmentos con un vidriado transparente base para que nuestra tinta adquiera las propiedades del vidriado durante la cocción. Los pigmentos supondrán como máximo el 25% en esta mezcla con vidriado base.

Las suspensiones de óxidos tienden a difuminarse en sus bordes cuando se disuelven en el vidriado que tiene bajo o sobre ellas. Las suspensiones de pigmentos también se difuminan pero bastante menos. El difuminado depende de la fluidez de la suspensión cuando se cuece y del grosor de la capa que se ha aplicado sobre o bajo el vidriado. Hay óxidos muy fluidos como el cobalto que tienden a difuminar mucho. Por otro lado, los vidriados aplicados sobre o bajo las suspensiones coloreadas también influyen. Por ejemplo, los vidriados brillantes tienden a mezclarse más con los colorantes y producir difuminaciones, mientras que los mates son más estables (excepto los mates por cristalizaciones).

Óxidos y pigmentos bajo cubierta

Cuando aplicamos óxidos colorantes o pigmentos, suspendidos en agua sobre pasta cruda, para que se mantengan en la superficie de acuerdo al diseño que realicemos, conviene utilizar una base de engobe blanca que haga de suspensivo y aglutinante. 

Las aguadas son suspensiones del óxido colorante con agua, que se aplican sobre la pasta cruda y seca en procesos de monococción, aunque también pueden aplicarse sobre bizcocho. Si se utilizan pigmentos para hacer la aguada, conviene añadir un 10-15% de fundente.

Sobre bizcocho, podemos utilizar sólo agua (aguadas de óxidos), pero si vamos a utilizar pigmentos sobre bizcocho (o sobre pasta cruda), será necesario añadir un fundente (o un vidriado transparente) que facilite la unión entre cubierta y pigmentos, mayor viscosidad y mejor penetración del pigmento en la superficie del bizcocho. 

A la suspensión de pigmentos sobre bizcocho es muy habitual añadir 3-5% de frita de boro, o entre 10 y 20% del vidriado que se va a utilizar de cubierta, o mezclas de arcillas grasas y caolines. La adición de arcillas y caolines facilita la aplicación de los pigmentos sobre la superficie del bizcocho, pero también se pueden usar ciertos aglutinantes (dextrina, gomas, ..) que facilitan la adherencia. También se puede añadir alcohol para facilitar el secado. Hay que comprobar que los pigmentos aguantan sin disolverse la temperatura de cocción que vamos a utilizar.

Algunas técnicas consisten en mezclar los pigmentos con vidrio soluble (silicato sódico Na2O·SiO2) aportando volumen además de color. El silicato sódico coloreado debe aplicarse de inmediato porque una vez seco no puede ya utilizarse.

Si vamos a utilizar pincel o la técnica de cuerda seca, usaremos agua como solvente pero añadiremos también algún endurecedor como puede ser un vehículo serigráfico al agua (que es un compuesto con alcoholes), o bien glicerina (muy útil para estampar pigmentos con sellos), o bien algún tipo de goma (para aplicar con pincel). 

Si hemos preparado una suspensión con vehículo graso también se puede aplicar sobre superficies porosas (arcilla cocida sin esmaltar) como el bizcocho, pero antes será necesario impregnar la superficie porosa con cola blanca diluida para tapar los poros. Si vamos a esmaltar encima de los pigmentos aplicados, hay que tener en cuenta que el vidriado no se adherirá bien a la tinta grasa de pigmentos. Por eso el vidriado debe ser disuelto en aceite (vehículo graso), creando así una fina capa que cubra los colores. Otra opción es realizar una cocción hasta 400ºC o 500ºC que queme el vehículo graso y aplicar después el vidriado sobre los pigmentos.

En España, la empresa Prodesco comercializa la gama de pigmentos D-xx que son equivalentes a los de la serie P y además incorporan en su composición sustancias fundentes apropiadas para la aplicación bajo cubierta.

Óxidos y pigmentos sobre cubierta

Si vamos a decorar con óxidos sobre un vidriado crudo, todavía sin cocer, como es el caso de la mayólica, podemos hacer la suspensión sólo con agua ya que, en la cocción, el vidriado crudo fundido absorberá a los óxidos colorantes. 

Si se trata de pigmentos sobre vidriado crudo conviene añadir, además de agua, algo de vidriado/fundente y cierta cantidad de glicerina para que los colorantes se distribuyan bien sobre el vidriado crudo y no se difuminen, permaneciendo en el lugar donde son aplicados.

También hay ciertas técnicas de decoración por estampación y serigrafía que utilizan pigmentos en suspensión grasa. Si se van a emplear pigmentos en suspensión grasa, es necesario preparar la superficie del vidriado crudo aplicando una cola celulósica, una laca, o un endurecedor, que la endurezca y la impermeabilice. Otra solución es mezclar la suspensión del vidriado, antes de aplicarlo, con una emulsión de CMC.

Vitrificables (tercer fuego)

Los colores vitrificables, aplicados sobre vidriados cocidos, se emplean sobre cualquier soporte pero principalmente sobre porcelanas. Las decoraciones bajo cubierta y sobre cubierta cruda suelen tener una paleta de colores muy restringida debido a la alta temperatura que se necesita con la porcelana, por lo que muchos pigmentos ya se evaporan o se disuelven. 

Los colores vitrificables se cuecen a 700-850ºC en un tercer fuego, sobre un vidriado ya cocido. Estas temperaturas de cocción significan que los pigmentos van acompañados de una gran cantidad de fundentes (80-95% en peso). 

Los vitrificables o colores de tercer fuego funden a baja temperatura y reblandecen la superficie del vidriado sobre el que se aplican, de manera que forman una nueva superficie coloreada de un espesor entre 5 y 20 μm en el vidriado cocido. Un espesor mayor crea grietas debido a las diferencias de expansiones térmicas.

Los colores vitrificables (mezclas de pigmentos y fundentes) deben aplicarse sobre el vidriado cocido en una suspensión con aceites esenciales vegetales o con resinas disueltas. Por ejemplo se utilizan aceites de trementina, grasa miel, aceites esenciales de lavanda, romero, hinojo, bálsamo de Copaiba,… 

Todos estos vehículos grasos se evaporan con facilidad a temperatura ambiente, de forma que los colores vitrificables quedan bien adheridos a la superficie lisa y no absorbente del vidriado. La consistencia de la suspensión oleosa se logra añadiendo disolventes (como aguarrás) o espesantes (como aceite de linaza).

Cuando se transfieren imágenes sobre el vidriado utilizando serigrafías o calcas, en lugar de un vehículo graso, se pueden realizar las suspensiones de pigmentos utilizando vehículos serigráficos basados en glicerinas (alcoholes). El vehículo serigráfico puede ser distinto dependiendo de que vayamos a aplicar la serigrafía directamente sobre el soporte o utilizando una calca. En caso de estampado y sellos, lo mejor es usar glicerina.

Las tintas empleadas en calcas y en serigrafías consiste en mezclar los pigmentos y el vidriado con el vehículo serigráfico o con la glicerina sobre un vidrio plano utilizando una espátula hasta alcanzar la viscosidad que busquemos. Después usar un rodillo de impresión (de goma) para extender la pasta en capa fina y con el mismo rodillo entintar presionando. Luego aplicar el rodillo entintado sobre la superficie del soporte a colorear.

Disoluciones colorantes

Las sales metálicas son materias primas hidrosolubles utilizadas en algunos casos para obtener los óxidos colorantes. Suelen ser compuestos tóxicos, por lo que siempre debemos trabajar tomando medidas de seguridad.

Si aplicamos las sales sobre un soporte de pasta cruda, o sobre un engobe (los engobes salados son engobes con sales metálicas colorantes), la disolución penetra en la pasta a través de los poros y cuando se produce la evaporación del agua, una parte de las sales queda en el interior de la pasta y otra parte aflora en la superficie en forma de cristales. El mismo proceso ocurre al aplicar las sales sobre una pieza bizcochada. Tras la cocción, las sales se convierten en óxidos y producen coloraciones mate, con bordes bien definidos que no alteran la textura de la superficie de la pieza bizcochada.

Las sales metálicas no se suelen utilizar sobre vidriado crudo porque pueden volver a disolver el vidriado con el agua utilizada para preparar la sal diluida.

Las sales metálicas (acetatos, cloruros, nitratos y más raramente sulfatos), se diluyen en agua para aplicarlas.

Una vez diluidas las sales metálicas, se suelen mezclar con otra solución auxiliar (al 50%) para facilitar la aplicación sobre la pasta y para evitar que la sal se introduzca demasiado en el interior de la pasta. Esta solución auxiliar es glicerina diluida en alcohol.

Si se aplica un vidriado sobre una solución salina, se suelen utilizar vidriados que reaccionen y se «contaminen» con los colores de la disolución colorante, para lograr efectos llamativos.

3 comentarios sobre “Suspensiones y disoluciones colorantes

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