Segundo fuego

La temperatura que se alcanza en este segundo fuego es la temperatura de fusión del esmalte. Esa temperatura de fusión del esmalte debe ser inferior a la temperatura de maduración de la pasta, pero puede ser superior a la temperatura de bizcochado.

Si la fusión del esmalte está por encima de la temperatura de maduración de la pasta tendremos que añadir fundente al esmalte para rebajar su temperatura de fusión.

Algunos esmaltes, por su diseño no llegan a fundir completamente y tienen una temperatura de maduración a la que están fundidos todos sus componentes excepto algunas partículas refractarias que se han introducido en el esmalte de forma deliberada para obtener determinados efectos. Esto ocurre, por ejemplo, con los esmaltes opacos de estaño y zirconio.

Si estamos aplicando distintos esmaltes unos sobre otros porque queremos que se produzcan interacciones entre ellos, al menos unos de los esmaltes debe ser reactivo, es decir, debe ser muy fluido en su fusión.

Por tener una idea del ciclo de cocción de segundo fuego, veamos un ejemplo de como sería para realizar un vidriado que funde a 1100ºC:

  • Una vez aplicado el esmalte debe secarse bien. Para acelerar su secado podemos introducir la pieza con el esmalte crudo en un horno abierto y a 50º-70º.
  • Iremos hasta los 700º en 3,5 horas (4 horas como máximo) y desde ahí llegaremos hasta los 1050º o 1100º en 1,5 horas.
  • Alcanzada la temperatura de fusión conviene mantener una meseta de 5 minutos como mínimo, pero tampoco nos extenderemos demasiado para evitar que el esmalte escurra demasiado. El tiempo que estamos en la meseta permite que la fusión se generalice en todo el esmalte. Podríamos decir que la meseta equivale a alcanzar más temperatura de pico.
  • La curva de enfriamiento en el segundo fuego es importante para forzar o evitar las cristalizaciones. Tras terminar la meseta llegaremos a la temperatura de cristalización.
  • Si hacemos una nueva meseta a esta temperatura de cristalización forzaremos la multiplicación y crecimiento de cristales. Una vez pasada esta segunda meseta deberemos forzar un enfriamiento más rápido para evitar que dichos cristales se vuelvan a fundir.

La atmósfera del horno cambia totalmente el aspecto de los esmaltes. Si se quiere realizar una reducción del esmalte hay que realizarla justo antes de llegar a su temperatura de fusión.

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