Modelado en macizo y vaciado

El modelado manual puede realizarse sobre pella maciza o utilizando algún tipo de armazón o esqueleto vaciando su interior tras el modelado. Si hacemos un armazón o esqueleto puede ser realizado con distintos materiales, incluyendo la propia arcilla.

La arcilla es muy empleada en escultura para modelado de obras y se trabaja con arcilla plástica. Dependiendo de la obra se puede poner un esqueleto que sustenta la arcilla o no. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, la obra modelada en arcilla solo sirve para realizar con ella un molde de escayola o de otros materiales que se realizará cubriendo el modelo con dicho material en estado líquido o pastoso. Una vez seco, el molde se divide en partes y la obra original de arcilla se destruye. El artista elige después con qué material rellena el molde obteniendo así la obra final en bronce, acero, porcelana, etc…

Sin embargo, si la obra inicial realizada en arcilla queremos que vaya al horno y se convierta en la obra final, será necesario vaciar la pieza y retirar todo soporte o armazón de su interior antes de que comience el proceso de secado ya que la contracción de la arcilla no soportaría el armazón (porque no se contrae) y comenzarían a aparecer grietas.

Además, durante la cocción en el horno también se producen contracciones y dilataciones que también provocarán grietas cuando el grosor de la pieza es demasiado grande.

Una pieza maciza, sin armazón de ningún tipo normalmente estallará durante la cocción, aunque, en teoría, si se realiza un proceso de cocción muy, muy largo para permitir que los gases vayan saliendo lentamente sin provocar  grietas ni explosiones, se podrían cocer piezas macizas con buenos resultados.

En la práctica, solo se realizan cocciones lentas de piezas macizas cuando se utilizan pastas especiales de tipo refractario con mucha chamota. Si no usamos este tipo de arcillas y queremos realizar una cocción más o menos normal,  una vez concluida la pieza hay que cortarla en partes y vaciar su interior, utilizando vaciadores.

Conservar el barro tierno mientras se trabaja  la pieza, para que después no cueste un gran esfuerzo vaciarla. Hay vaciadores triangulares y ovalados; los primeros van bien para vaciar el material al principio, en grandes cantidades. Los segundos son más precisos y sirven para vaciar al final o acceder a zonas muy recónditas. Sujetar la pieza con una mano mientras vaciamos con la otra, vaciando por capas como cuando usamos un pela-patatas. No hay que pasarse con el vaciado y se debe mantener un grosor de al menos 1 cm de ancho. Si dejamos menos pared la escultura se debilitará y podría romperse. Si la pieza es grande, después de vaciar se pueden hacer unos churros de barro que vayan de lado a lado por el interior de la escultura a modo de tensores para fortalecer la estructura interna. Una vez vaciada la obra, pegar las partes que hemos cortado para hacer el vaciado con barbotina y retocar.  

Si la pieza tiene ciertas partes exentas como asas o los brazos en la figura humana, se trabajan separadamente y se unen al final. 

Si utilizamos una estructura o esqueleto interior podemos construirlo con alambres gruesos que podemos unir entre sí con alambres más finos, o utilizar una malla de alambre o cualquier otro material. Sobre este esqueleto añadimos los trozos de barro, que previamente debemos haber amasado, con las manos o con palillos de modelar (adición), o si queremos retirar la masa sobrante utilizando herramientas de vaciado, nuestras manos, etc.. (sustracción).

Una buena opción para algunas obras es realizar el armazón con planchas de arcilla entrecruzadas que sirvan de apoyo a la superficie exterior de la obra. En este caso, teniendo la precaución de que no queden espacios cerrados en el armazón que no permitan la salida de aire, el armazón no habrá que retirarlo y podemos realizar la cocción con él.

En cualquier caso, una pieza modelada no puede ir al horno con ese esqueleto o armazón, excepto cuando dicho armazón también está hecho con arcilla. Como en casi todo lo referente a técnicas cerámicas, también hay excepciones a esta regla, como podemos observar al ver las obras de Lesley Risby en las que utiliza un armazón realizado con alambre nicrom que va recubriendo con barbotina de porcelana, en las que ambos elementos forman parte de la obra y se meten en el horno como un todo.

En resumen, para que la cocción pueda llevarse a cabo con éxito, la escultura o pieza de arcilla que va al horno tiene que reunir varios requisitos imprescindibles: 

  1. La escultura tiene que ser hueca (excepto si usamos pastas especiales en cocción lenta) y su pared lo más regular posible en grosor.
  2. La escultura no puede tener estructura interior de otros materiales distintos a la arcilla.
  3. La escultura no puede tener burbujas de aire. Cualquier zona interior vaciada debe tener algún agujero que permita que el aire contenido  en la zona salga al exterior.

Es importante mantener la arcilla húmeda durante todo el proceso de modelado ya que podría agrietarse por el secado. Para ello, si el modelado dura varios días debemos tapar la obra con plásticos después de rociar agua, o cubrir la obra con trapos o papeles húmedos.

Un comentario en “Modelado en macizo y vaciado

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: