Suspensiones decorativas

En esencia, todas las suspensiones utilizadas para decorar son óxidos colorantes o pigmentos (excepto los lustres resinados), pero dependiendo de su forma de aplicación irán mezclados con agua (bajo cubierta y sobre cubierta) o con aceites (tercer fuego) y, excepto cuando se apliquen sobre pasta cruda, también llevarán fundentes o esmaltes que les facilite la adherencia y la fusión a la temperatura necesaria.

Comercialmente se pueden encontrar productos para decoración en muy distintos formatos: 

  • Óxidos y pigmentos colorantes en polvo: Son óxidos metálicos y pigmentos en polvo que necesitan ser preparados para su uso. Algunos productos comerciales, vienen ya mezclados con fundentes y aglutinantes, de forma que solo necesitan agua para utilizarse.
  • Óxidos y pigmentos en suspensión: Están listos para su aplicación, y en ocasiones pueden mezclarse con un poco de agua para diluirlos y conseguir menor densidad. Se preparan a base de fritas y la suspensión es coloidal, por lo que no decantan. Ya incorporan fundentes y podemos encontrar en la oferta comercial colecciones denominadas “esmaltes bajo cubierta”.
  • Lápices, acuarelas, crayones, tizas, rotuladores todos ellos cerámicos de distintos colores.
  • Vitrificables o Colores de Tercer Fuego: Se comercializan en suspensión o en polvo, totalmente preparados para su aplicación.  A los productos en polvo hay que añadirles algún aceite y algún diluyente si fuese necesario.
  • Lustres resinados de tercer fuego: Se comercializan para su uso, totalmente preparados

Antes de continuar, conviene recordar que las coloraciones de “lustre metálico” pueden obtenerse con ciertos esmaltes en reducción, o con lustres resinados en oxidación, o con técnicas basadas en disoluciones metálicas como la técnica de reflejos metálicos (en reducción). Los esmaltes en reducción no son suspensiones decorativas y constituyen una categoría dentro de los tipos de vidriados. Por tanto, en este apartado de suspensiones decorativas se hace mención solamente a los lustres resinados y a los reflejos metálicos.

Puede encontrarse más información sobre las suspensiones decorativas de óxidos y pigmentos aquí:

Suspensiones decorativas bajo cubierta sobre crudo

Se pueden realizar decoraciones con óxidos/pigmentos sobre la pasta cruda, todavía sin cocer, cuando se va a realizar un proceso de monococción. Si se van a realizar dos cocciones, es mejor aplicar la decoración sobre bizcocho.

En las decoraciones sobre crudo con óxidos la suspensión se realiza mezclando  una cucharadita del óxido apropiado (menos de la cucharadita si se trata de los óxidos de cobre o cobalto) con media taza de agua. Añadir dos cucharaditas de engobe blanco (que actúa como suspensivo) y mezclar todo bien.  

Para las decoraciones sobre crudo con pigmentos, éstos deben tener consistencia líquida. El líquido se absorbe de forma inmediata por la superficie seca de la arcilla. 

Los posibles errores al dibujar se pueden quitar raspando un poco la superficie con alguna herramienta. Si dibujamos sobre bizcocho, los trazos tienden a difuminarse más y los errores son difíciles de borrar.

Suspensiones decorativas bajo cubierta sobre bizcocho

La decoración bajo cubierta se realiza después del bizcochado, mediante la aplicación de óxidos y pigmentos mezclados con fundentes o con esmaltes para poder adherirse sobre el bizcocho y para facilitar su integración en la cubierta. Esta mezcla es especialmente necesaria con los pigmentos, que deben mezclarse con 10-15% de esmalte, ya que su infusibilidad puede provocar que la cubierta no se funda y queden calvas donde haya mucha cantidad de pigmentos.

Debido a la composición de estas suspensiones decorativas, también se denominan “esmaltes bajo cubierta». 

La cubierta o vidriado que cubre la decoración bajo cubierta puede estropear el diseño bien porque se trata de un vidriado muy disolvente que difumina o incluso hace desaparecer ciertos colores, bien porque al aplicarlo mueve y emborrona los colores. Para evitar estos efectos se puede realizar una cocción intermedia antes de aplicar la cubierta que fije la decoración al bizcocho. La cubierta debe aplicarse con aerografía o por baño para evitar roces y arrastres de la decoración. Un pequeño truco es aplicar con una esponja un poco de esmalte transparente sobre el diseño consiguiendo que se adhiera mejor a la pieza, antes de esmaltar por completo. 

Suspensiones decorativas sobre cubierta

La decoración sobre cubierta se aplica sobre un vidriado que hace de lienzo, normalmente opaco,  y se necesita que no haya interacción entre la cubierta y la decoración. Esta forma de decoración es característica de la Mayólica o Fayenza.

El vidriado que hace de cubierta suele ser de plomo opacificado con estaño o zirconio. El estaño solo funciona en oxidación , mientras que el zirconio funciona en oxidación y en reducción. La pasta cerámica sobre la que se aplica la Mayólica suele ser parecida a la terracota y se la denomina pasta de mayólica.

Los óxidos/pigmentos se mezclan con fundente/esmalte para mejorar su adherencia y su integración con la cubierta durante la fusión. Aproximadamente la mezcla a utilizar es una cucharadita de óxido (menos de la cucharadita si se trata de óxidos de cobre y cobalto) mezclada con media taza de agua y con dos  cucharaditas de esmalte/fundente. Una adición de glicerina (u otras sustancias alcohólicas) al agua facilitará la tarea de decoración, haciendo que corra más fácilmente el pincel. 

Vitrificables (tercer fuego)

Cuando se desea decorar sobre la cubierta ya vidriada, se utilizan mezclas especiales denominadas “vitrificables” con alto contenido en fundentes para que lleguen a la fusión a baja temperatura. Como el esmalte ya está vidriado, someterlo a una nueva cocción puede estropearlo y por ello, los colores de “Tercer Fuego” se adhieren sobre el esmalte ablandando la superficie del esmalte, quedando integrados de una forma superficial. Es muy habitual que los colores de “Tercer fuego” vayan desapareciendo con el uso, o con el lavado repetitivo de las piezas debido a su superficialidad.

Los vitrificables no se mezclan con agua sino con un vehículo oleoso. Lo normal es utilizar una mezcla con  un 20-30% de aceite diluyente. Hay aceites que ya vienen preparados, como el seroil o el aceite de Copaiba. También se puede utilizar agua y azúcar o grasa miel, junto con aguarrás. La esencia de trementina rebajada con un poquito de aguarrás es otra opción. 

El vehículo oleoso se mezcla con el pigmento en polvo sobre una baldosa esmaltada, no porosa, y se machaca bien con una pequeña espátula, para que quede todo mezclado.

La forma más sencilla es aplicar el color con un pincel, pero se puede usar un plumín, esponja o los dedos. Lo bueno es que es una técnica que permite que haya errores, ya que se eliminan fácilmente con la esponja o rasgando con una pequeña cuchilla si ya está seco. 

Los vitrificables se preparan en pequeñas cantidades porque se secan rápidamente. Para utilizar los vitrificables comerciales poner un grano de arroz de vitrificable sobre un cristal, diluir en una gotita de aguarrás y añadir un grano de arroz de grasa miel o aceite fino, mezclar bien con una espátula y aplicar. 

Lustres resinados (tercer fuego)

Los lustres resinados obtienen su brillo metálico porque incorporan partículas metálicas de tamaño coloidal. La cocción de tercer fuego se realiza a muy baja temperatura, porque solo se pretende ablandar la superficie del esmalte y porque las partículas metálicas del lustre no soportan mayores temperaturas.

Los productos comerciales vienen totalmente preparados para su uso. Aunque es prácticamente imposible elaborar artesanalmente estos productos, hay un equivalente que sí se realiza de forma artesanal que son los llamados “reflejos metálicos” (técnica que alcanzó su máximo esplendor en Manises en el siglo XIV, durante la época mudéjar).  

Los lustres resinados producen efectos metálicos e iridiscentes. Se aplican directamente sobre la superficie esmaltada, que debe estar completamente limpia y seca, y no se necesita reducción en la atmósfera del horno para obtener las metalizaciones. Conviene que la cocción se realice el mismo día que se aplica el lustre resinado, para evitar contaminaciones por polvo, etc..

Los lustres se cuecen por debajo de la temperatura de vidriado de las piezas, entre 500 y 800 grados, en tercer fuego, y es importante que el horno esté bien ventilado y limpio. 

Si se quiere obtener un efecto muy brillante, el vidriado de la pieza debe ser brillante. Si se aplica lustre sobre una pieza mal esmaltada, o con barniz mate, el resultado del lustre será mate y se producirán variaciones de color (en el caso del oro, se obtendrá un color más bronce, por ejemplo). 

También hay que tener en cuenta que la excesiva cantidad de lustre puede provocar también efecto mate o incluso un color blanquecino bastante poco estético.

En ocasiones, cuando se limpia sobre el lustre aplicado o se repasa con una segunda capa, estando la primera demasiado seca, se arrastra el material aplicado. Entonces el lustre se vuelve levemente morado o se agrieta. Otro efecto poco deseado también.

Los lustres llevan solventes orgánicos tóxicos por contacto, inhalación e ingestión. Son inflamables e irritan ojos, piel y tracto respiratorio. Los gases nocivos están presentes tanto durante la aplicación como durante la cocción. El lugar debe estar bien ventilado y se debe utilizar un respirador. Quitar de forma inmediata cualquier lustre que nos caiga en la piel con alcoholes y lavar la zona con agua y jabón. No entrar en el área del horno sin respirador mientras se cuecen los lustres y bajo ninguna circunstancia utilizar un horno que esté en una vivienda para cocer lustres.

Cuando se aplican, los lustres son marrones y parecen laca, y adquirirán su color en el proceso de cocción. Para trabajar con lustres conviene tener un azulejo pintado con pruebas de cada lustre que vayamos a usar para saber su color final. En cada azulejo de pruebas, convenientemente etiquetado damos pinceladas con el lustre formando líneas y lo cocemos. Después volvemos a dar pinceladas perpendiculares a las primeras y volvemos a cocer. Así sabremos cómo queda el lustre en una sola capa o en dos capas y cualquier otra variación que queramos probar (por ejemplo dos capas con dos lustres distintos). Dependiendo del esmalte sobre el que aplicamos el lustre también habrá alteraciones de color. 

Se pueden aplicar múltiples capas de lustre pero cociendo después de cada capa para lograr colores más intensos.

Puede encontrarse más información sobre lustres aquí:

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